22 de Mayo

Por fin, el 22 se cumplió con la voluntad de los
revolucionarios y se efectuó el Cabildo Abierto. ¿Qué era? Una gran asamblea,
donde los vecinos principales de la ciudad trataban cuestiones excepcionales y
muy importantes. Una reunión similar se había llevado a cabo el 14 de agosto de
1806, cuando se decidió quitarle el mando militar a Sobremonte, tras la primera
invasión inglesa, y otorgárselo a Liniers. Para el 22 se imprimieron 600
invitaciones, aunque solo se repartieron 450. Y de ese número apenas asistieron
251 invitados.
El cabildo convocó solo a los “vecinos” de Buenos Aires y no
a todos los habitantes de la ciudad. Los vecinos eran propietarios, tenían
esclavos y buena posición social. El resto de los habitantes eran conocidos
como “moradores”.
El debate duró hasta altas horas de la noche y hubo muchos
oradores. Todos querían expresar su opinión, pero los argumentos principales
los sostuvieron el obispo Benito Lué y Riega, el fiscal de la Real Audiencia,
Manuel Villota, y los abogados criollos Juan José Castelli y Juan José Paso.
Abrió el debate el obispo Lué, quien sostuvo que la caída de
la Junta Central no justificaba la remoción del virrey. Agregó que mientras
hubiera un español en América, este debía asumir el mando. Le contestó Castelli
que estos territorios no pertenecían a los españoles, sino a la Corona. Y que
estando los reyes cautivos, no había autoridad a quien obedecer. En
consecuencia, la soberanía debía regresar al pueblo.
Villota dijo que Buenos Aires no podía decidir por todo el
Virreinato. Y que antes había que consultar al resto de los pueblos. Le replicó
Paso diciendo que Buenos Aires, como hermana mayor, podía resolver la cuestión
en ese momento tan delicado. Luego se pasó a votar las distintas propuestas,
que fueron muchas. Dado lo avanzado de la hora, se dejó para el día siguiente
el recuento de los sufragios.